La nostalgia llegó antes del final

La nostalgia llegó antes del final

Hay algo extraño en estar en el último ciclo de la universidad. Seguimos yendo a clases, quejándonos de las tareas, corriendo para entregar trabajos y diciendo que ya queremos graduarnos. Pero, al mismo tiempo, algo cambió.


La nostalgia llegó antes de que todo terminara.

Todavía estamos aquí, pero ya se siente un poquito como una despedida. Estamos tan ocupados sobreviviendo el ciclo que olvidamos que también nos estamos despidiendo de una etapa de nuestra vida.

Y es raro, porque comenzamos a extrañar cosas que siguen pasando: las conversaciones después de clase, las risas por cualquier tontería, los almuerzos improvisados y hasta esos días que parecían completamente normales.

Tal vez eso es crecer: darse cuenta de que estás viviendo recuerdos en tiempo real. Entender que algún día darías lo que fuera por volver a un martes cualquiera de este ciclo.

La universidad aún no termina. Todavía hay tiempo, fotos por tomar y momentos por vivir. Pero quizá por eso mismo duele un poco: porque sabemos que estamos en los últimos capítulos de algo que, sin darnos cuenta, se convirtió en una de las etapas más importantes de nuestra vida.

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